Aplicable a todos los protocolos de mano. El masaje de las muñecas y los antebrazos al final de una sesión de manos es esencial para la integración energética. La muñeca actúa como una "puerta" por donde el flujo pasa hacia el resto del cuerpo. Masajear estas zonas enseña a "devolver" la energía al sistema central después de trabajar en las extremidades. Los movimientos son amplios, envolventes y lentos, liberando cualquier tensión residual. El antebrazo se masajea con el guante o la placa para relajar los músculos que han sido puestos a prueba. Bajo la Ley 31, es un ejercicio de integración y relajación educativa.


